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Las visitas a los beneficiarios del Bono de Desarrollo Humano (BDH), que empezarán mañana, también permitirá abrir el debate sobre la efectividad de este beneficio para combatir la pobreza.

Este subsidio focalizado representará este año alrededor de USD 1 000 millones del Presupuesto General del Estado.

Actualmente hay cerca de dos millones de hogares beneficiados, que incluye a personas de la tercera edad y con discapacidad. Pero en todos lados hay oportunidades para mejorar.

Los controles para esos hogares han sido aleatorios y reducidos. Con las visitas periódicas a las familias ahora se verificará no solo el cumplimiento de las condiciones para acceder a los USD 50 mensuales del bono (enviar a los hijos a la escuela, a centros de salud, etc.), sino también acceso a guarderías, asistencia en violencia familiar, etc.

El ex candidato a la Presidencia, Mauricio Rodas, había planteado que el aumento del BDH debe ir en función del número de hijos en el hogar y atado a planes de ahorro en las familias, prevención en la salud de los padres, etc., con el fin de que las familias adquieran capacidades que les permitan desarrollarse por sí mismas.

La Comisión Económica para América Latina acaba de presentar esta semana un informe que cuestiona la visión de los gobiernos de América Latina, incluido Ecuador, sobre el papel asignado a las mujeres, pues las condiciones para acceder al bono presentan a la mujer como madre, no como persona con derecho propio a la protección social. Además, refuerzan la idea de que el cuidado es una responsabilidad natural de las mujeres, sobre todo de las pobres. Se necesita un debate.

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